29/09/2006
GUÍAS DE VINOS CHILENOS
*Las que están
Las guías de vinos son libritos todo terreno, algo así como el consejero de bolsillo o el experto portátil. Por eso estas publicaciones fueron concebidas para ser desenfundadas en supermercados, tiendas o restaurantes y así soplarnos al oído qué vino elegir.La Guía de Vinos de Chile (10.500), que además de calificar y clasificar mediante un panel mixto –enólogos, consumidores y periodistas especializados– cerca de 1.200 vinos chilenos, incluye un mapa vitivinícola de Chile, evaluaciones de las cartas de vino de los restaurantes capitalinos y, por tercer año, un capítulo especial dedicado al aceite de oliva, en donde un panel de expertos destaca a los mejores de su especie.
Descorchados (5.990), escrita en primera persona por el periodista Patricio Tapia, ya va en su octava versión. Ésta, la 2007, estará en librerías a principios de noviembre con el resultado de los 1.100 vinos catados y con el ánimo de entregar una mirada personal y desprejuiciada de los mejores vinos chilenos. La primera parte contará novedades de la industria y algunos tips de consumo, y la segunda incorporará un capítulo aparte de los vinos garage, esas rarezas a pequeña escala no disponibles formalmente en el mercado, pero accesibles gracias a los datos de esta guía.
*Las que vienen
Vinos para todos es la primera guía de vinos en donde se persigue un factor democrático a través de la cruza calidad-precio. Coordinado por la sommelier Margaret Snook, busca llegar en forma simple y directa a los miles de consumidores que quieren saber qué vino se acerca en calidad al precio que están dispuestos a pagar. Con ese contexto, se trata de cerca de 300 vinos embotellados entre mil y tres mil pesos. Como es un libro pensado para los civiles del vino, su precio no superará este marco monetario. Disponible en librerías a mediados de noviembre.
Vino & Compañía se propuso llevar el vino a la mesa, sacarlo de la crítica técnica y buscarle ocasiones de consumo. Para ello, la periodista Mariana Martínez se dejó acompañar sólo por chefs y mujeres relacionadas al vino, con quienes trabajó en la elaboración de un material en el que, además de describir los vinos, se entregan otros datos prácticos como enseñar a leer las etiquetas, preparar vinagres caseros o sacar manchas de vino. Cada chef le buscó un plato a cada botella, incluyó la receta y anotó la ocasión ideal: almuerzo familiar, verano, sólo para dos, amigos extranjeros o cena de negocios. Un libro lúdico y sin palabras rebuscadas que estará disponible a fines de noviembre en El Mundo del Vino a unos 12 mil pesos aproximados.
Si bien la guía Mujer y Vino ya va en su segunda edición, ésta viene recargada. Se trata de un testeo, sólo hecho por mujeres profesionales del vino, de cerca de 900 vinos –cien más que la primera versión–, escrito por la periodista Ana María Barahona en un lenguaje cercano y femenino. Además de la calificación de los vinos, se agregan artículos de tendencias y tips gourmet como datos de servicio, armonías con comidas y vinos para ocasiones –como cuál sería un buen regalo masculino o el más indicado para pedir matrimonio–. Estará a fines de noviembre a 7.900 aproximados, en tiendas especializadas, librerías y a través de Chilevinos.com.
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24/11/2005
CÓCTELES DE VERANO

Si sé. Todavía es primavera –aunque no lo parezca–. Pero a propósito de que la próxima semana nos tiramos como miembro del jurado en el concurso de bartenders organizado por Havana Club, les paso algunas recetas veraniegas a base de este destilado de caña. Comentarios en vivo este JUEVES por el programa Sandía, de Radio Concierto. 13.30 horas por la 88.5.
http://www.lasandiaconmaspepas.blogspot.com/
Para chicas: LA VIDA EN ROSA
Ingredientes:
1 medida de ron blanco
1 y 1/2 medidas de leche
1 y 1/2 medidas de zumo de frutilla
Preparación:
Verter los ingredientes en la coctelera con hielo picado. Agitar enérgicamente –sí, Tomás, como en el City Hall de Barcelona hace unos meses– y colar sobre una copa de cóctel con cubitos de hielo. Decorar con láminas de frutilla y hojitas de menta.
Para refrescarse: RUM COLLINS
Este suena algo extraño pero funciona. Además, disipa la caña y el mal aliento. Dicen.
Ingredientes:
2 medidas de ron añejo
zumo de un limón mediano
Una cucharadita de azúcar
Soda
Preparación:
Verter todos los ingredientes en la coctelera con hielo, excepto la soda.
Agitar bien y colar sobre un vaso alto. Agregar cubos de hielo y completar con soda. Decorar con una cereza, una rodaja de pepino y un trozo de apio. Y no se confundan. La ensalada viene aparte.
Un clásico: EL PRESIDENTE
Ingredientes:
1 y 1/2 medidas de ron blanco.
1/4 de medida de zumo de naranja.
1/4 de medida de granadina.
Preparación:
Unir todos los ingredientes en la coctelera con hielo entero.
Agitar bien y colar sobre una copa de cóctel.
Decorar con una rodaja de limón. Y beber con moderación, porque pasa como agüita.
Para el atardecer: EL MARACAIBO
1 medida de ron blanco
1 medida de gin (ojalá Tanqueray o Bombay Sapphire)
1 medida de zumo de piña
Preparación:
Verter todos los ingredientes en la coctelera con hielo entero.
Agitar bien y colar sobre una copa de cóctel. Decorar con una cereza. Más simple imposible.
El favorito de los gringos: PLANTER´S PUNCH
Este se parece al Pisco Punch que hacen en California. De hecho, se puede reemplazar, en este caso, el ron blanco por un pisco chileno añejo.
Ingredientes:
2 medidas de ron blanco
1 medida de zumo de lima o limón de pica
1 cucharadita de granadina
1 toque de angostura
Soda
Preparación:
LLenar hasta la mitad el vaso mezclador con hielo.
Verter todos los ingredientes excepto la soda y mezclar suavemente.
Servir –“si es que se va a servirse”– dentro de una piña ahuecada o en vaso alto.
Completar con soda. Decorar a gusto o disgusto.
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02/11/2005
El vodka que viene [RESUMEN]

De lo publicado en revista Qué Pasa, un extracto de lo que está pasando en Chile con el vodka Premium. Aprovecho de soplar que también va a estar, luego, el polaco Belvedere. Lo trae Diageo para Chile.
El vodka, esa agua vital cuya edad supera los siete siglos, está pasando por días de reedición, por una segunda juventud. Después de los ejemplares aromatizados y saborizados que hace no mucho lanzaron las marcas más importantes, hoy la nueva frecuencia busca revelar mayor pureza y sofisticación. Tres vodkas súper premium aterrizan en Chile. Vayan por ellos. Por Daniel Greve.
El vodka se está reinventando, todos somos testigos. Ya no sólo se trata de esa bebida sutil, transparente y cristalina que los monjes medievales llamaron aqua vitae en el siglo XIV. Aromas a vainilla, durazno, limón, mandarina y cereza se integraron como el gran nuevo elemento, dándoles –en muchos casos– una nueva dimensión de sabor a un producto ajeno en principio a toda frutosidad y distinguido en el grueso por sus sutilezas. Tampoco su procedencia se quedó únicamente en Europa Oriental. Si bien su libreta de nacimiento revela a Polonia como la cuna, hoy los mejores vodkas del mundo también vienen de otros países, como Francia o Finlandia. Pero hay más: hoy se abre una nueva categoría premium. Y Chile la está recibiendo con los brazos abiertos.
Llegaron suecos, franceses, rusos, polacos e incluso se reestrenó un vodka embotellado en Chile. Todo indica que se abren nuevos océanos para el vodka. Aquí, los tres más refinados que entran al mercado.
Level (Suecia)
De los creadores de Absolut llega a Chile su alter ego, Level, un vodka sueco elaborado con dos destilaciones diferenciadas: la primera, para darle el tono sedoso y profundo; la segunda, para darle personalidad, sabor y carácter. Éste es un destilado que busca balance entre sus componentes, por lo que la campaña mundial se basó en imágenes de la particular botella haciendo acrobacia. “Cuando todo está balanceado, el mundo es un lugar mejor”, reza una de ellas.
Grey Goose (Francia)
Cinco destilaciones hacen que Grey Goose sea uno de los más puros, finos y trabajados del mundo, lo que se suma a su particular condición de origen: se elabora en Cognac, con trigos franceses cuidadosamente seleccionados. Esta zona ancestral de producción de destilados, reconocida por su particular clima y sus coñac, es también el lugar donde se deslizan las aguas que caen del Genté de la Champaña, las que se purifican naturalmente gracias a su roce con la caliza que compone el macizo de la montaña. Nada menor, si se considera que un vodka como éste, de 40 grados de volumen, construye su sesenta por ciento restante de agua. Y Grey Goose, que fue elaborado para el paladar estadounidense, más inclinado hacia los destilados suaves, usa la misma fuente de aguas reconocidas a nivel mundial, como Perrier y Evian.
Stolichnaya Elit (Rusia)
Hay una reinvención. Aún más dramática. Stolichnaya, el vodka ruso más vendido en el mundo, siguió la dinámica del mercado lanzando Elit, el primer vodka de lujo de la compañía. Y lo hizo basándose en una antigua receta rusa, esta vez mejorada con un moderno sistema de filtrado por congelamiento que simula un método rudimentario de purificación usado otrora por los zares rusos. Este nuevo producto, hecho con granos seleccionados, está evaluado por la crítica extranjera como “una verdadera rareza”. En cuanto a las ocasiones de consumo, sus creadores advierten, de forma categórica, que “sólo puede beberse muy frío, con hielo, o mezclado con ingredientes premium. Nada de jugos de frutas u otros elementos dulces que enmascaren la calidad superior de este vodka”. La orden ya está sobre la mesa. Sólo hay que obedecer. Con moderación y ganas de enfriarse por dentro.
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11/05/2005
La verdad del MALBEC

Malbec, malbec...Acabo de estar en Mendoza llevándome a la boca todos esos jugos potenciales, y también esos monstruos jugosos ya hechos vino. Los argentinos están haciéndolo bien. Tienen tiempo, ganas y malbec para rato. Primero, repitamos lo que dijimos antes de la cata, y que será publicado por Qué Pasa, a propósito de gastronomía mendocina.
Mendoza Gourmet
Alamedas, sauces, cielos cargados de algodones. Calles atiborradas de restaurantes y toldos como señales de vida. Son todas confabulaciones, pretextos, escenarios –divinos y terrenales– que ayudan a que la gastronomía mendocina sea de las más auténticas que puedan encontrarse del otro lado de Los Andes. Fuimos por las seis mejores propuestas gourmet para quienes se decidan cruzar la cordillera este 21 de mayo. Textos y fotos: Daniel Greve.
Ahora hablemos de vinos: se hizo la cata, exitosa en asistencia (fuimos seis, pero con mucha sed. Y eso es bueno) Los vinos: 9. Argentinos y chilenos. Por algún motivo, y como se ha visto en guías, resulta que el malbec es una cepa que los argentinos han desarrollado bien, pero finalmente se trata de una fruta poco apasionada, a veces plana, que entrega vinos flojos, a veces aburridos de sí mismos, con pocas capas aromáticas y gustativas. Hago el alcance, para en parte justificar lo que verán más adelante. El asunto es que, entre deliciosos quesos y paté de conejo con morcellas, comentamos los vinos que se habían catado. El ánimo fue, en general, el mismo: no había nada descollante en esa cuasi decena de muestras, todas catadas a ciegas. Y el resultado, tal como se dijo:
9no lugar: (el humillado fue expuesto primero) J. Bouchon 2004 reserva especial, Maule (Chile).
Yo lo había puesto séptimo, casi el peor, sencillamente porque me pareció defectuoso; notas metálicas, extraño, poco definido, acidez desbalanceada. En resumen, un vino maltratado, con notas de una fruta cocida bastante extraviada en un toffee sin apoyo frutal alguno.
8vo lugar: Altos Las Hormigas reserva 2002 (Argentina). La gran decepción. Sobre todo para quienes adoramos su versión 2001, de lo mejor que he probado de Argentina junto con ejemplares de Catena, Achaval Ferrer y Trapiche. Esta, en cambio (que yo había punteado sexta, pero con escuálidos 80 puntos) resultó simplona, de notas herbáceas y una alta acidez que me obligaron a abandonar la copa y el lápiz.
7mo lugar: Santa Julia malbec roble 2003, Familia Zuccardi (Argentina). Bastante decente. Es más, para el nivel de precio, más que aceptable (yo lo puse cuarto, imaginen). Me pareció franco, limpio, sabroso, aunque medianamente pasificado, con muchas cerezas maduras de mediana intensidad y alto alcohol.
6to lugar: Mario Edwards malbec 2001, Curicó (Chile). No sé por qué salió sexto porque, al decir verdad, lo puse último porque es lo menos vino que he probado en mucho tiempo: nariz de aceitunas negras, notas resinosas, animales. Rústico, con una boca floja, vieja, oxidada, notas de pasas secadas al sol, licoroso y de taninos sin presencia. Old style wine. Recuerdo haberlo probado hace un año y medio. Y esa vida que tuvo en su momento es sólo un buen recuerdo.
5to lugar: Urano, malbec 2003 (Argentina). Nada especial. Pero con cosillas: algo de frambuesas y regaliz, jugoso y suave. Eso. No entrega más.
4to: Fond de Cave, Bodegas Trapiche (Argentina). Esperaba más de esta bodega, que me hizo rayar con su Iscay 97 y 99. Estamos, claro, ante un vino de 10 USD. Entonces, qué más que un vino con muchas ciruelas y que sea fácil de beber.
3er Lugar: Una sorpresa: Von Siebenthal carmenère 2003 (Chile). Para engañarnos, Fco Araya nos puso este vino que se mostró claramente distinto y que, gracias a eso, lo puse primero de mi lista (¡para mí, un carmenère ganaba una cata de malbec!) insólito, pero eso reafirma lo que hablaba en un comienzo, de lo FOME que puede llegar a ser catar nueve vinos casi idénticos en estructura, expresión frutal, carácter, notas terciarias y evolución en botella. Aquí hubo algo de membrillo dulce, cassis, arándanos y hasta lychees. Notable artillería. Pura fruta rabiosa y anarca.
2do: Sophenia 2003, Tupungato (Argentina). Para mí también fue el segundo. Intenso, aunque sobreextraído, donde se nota la manía Rolland. Rico para un buen asado.
1ero. Ya no es extraño. El colchagüino Viu Manent oak aged 2001 (Chile). Maduro, concentrado, frutal, sabroso. Todo lo que necesitábamos esa noche.
Cheers!
[PRÓXIMA CATA: GRANDES TINTOS, PARA POSTULAR A UN FILETE AWARDS. HAGAN SUS RESERVAS…Y SUS APUESTAS]
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18/04/2005
Pinot noir de 4 USD, lo mejor de la expo

En la fiesta de la vendimia de Alonso de Córdova, Santiago de Chile, que en un comienzo iba a ser una fiesta hollywoodense y terminó siendo el mismo caos de siempre -falta de hielo, falta de luz, falta de glamour, falta de buenos vinos y un go-go dancer gay absolutamente de más- pude probar un vino alucinante, desconcertante por su simpleza. Se trata del pinot noir La Misión (ahora con nueva etiqueta, no la que ven) de William Fèvre, un pinot hecho (fíjense) en Maipo, un terroir que nada tiene que ver con este tipo de cepas. Pero ahí está, fresco, de inmensa tipicidad, ligero pero con carácter, buena fruta, paladar medio jugoso, retrogusto rico e ínfimamente amargo, como pasa con el Pionero de Morandé. Y, lo mejor de todo: es un vino que no supera los 4 dólares. Vaya, vaya.
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14/03/2005
¿A qué huele el vino?

Es encantadora la forma desprolija y espontánea con la que tanta gente se refiere a los aromas del vino simplemente como “olor a vino”. Es divertido, porque para quienes estamos enfrascados en esto de catar, de buscar descriptores, de definir y rankear vinos, la cosa va mucho más allá, aún cuando muchos vinos –sobre todo los vinitos– no huelen más que a eso: a vino. Y claro, los amateurs que no son amantes sino bebedores casuales igualmente tienen razón. Si no se busca demasiado, sólo se hallará lo más expuesto.
Pero basta un poco de ejercicio para que las escasas sílabas se transformen en palabras, luego en frases y terminen siendo listas. Ahora estoy bebiendo un vino que heredé de la visita a casa de mi amigo Grant Phelps, enólogo neozelandés a cargo de la excelente bodega colchagüina Viu Manent. Es el Viu 1, el vino icono de la casa, en su versión 2001, que Grant sólo alcanzó a mezclar. Y ¡cómo evoluciona en la copa! Cuando hemos hablado con Grant sobre los vinos que le gusta hacer, siempre pone énfasis en la fruta. Luego en la fruta, y finalmente en la fruta. Le carga el exceso de madera, las notas terciarias en general.
Aunque este vino tiene bastante crianza, hay una complejidad frutal –*para los que huelen sólo vino, complejidad será algo así como una cantidad ilimitada de elementos de juicio, capas y capas de ingredientes…en los vinos de guarda, una mezcla abultada de taninos, fruta, madera, especias y otras cosas–. Y ahora que retomo la copa, descubro que sí, que hay mucha fruta roja (cerezas y ciruelas maduras) detrás, pero que también hay una nota interesante de grafito. Uno menos marcado que el de, por ejemplo, Altos las Hormigas 2001 (Argentina) o Almaviva 2001 (Chile). Este otro 2001 es un compendio frutal que suma en boca, donde todo esto agrega frutos secos, canela, clavo de olor, más algo de cacao en polvo, taninos suaves –aunque no sedosos–. El grafito no se repite en boca. Y se despide lentamente, dejando una huella especiada de garam marsala -mezcla india de especias dulces- algo áspera, pero fascinante y con futuro.
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12/03/2005
Carta Vieja

Si tuviera que ordenar los vinos presentados por Carta Vieja, sin duda los peldaños bajarían así: Cabernet sauvignon 2003 Reserve, del valle de Loncomilla; Pinot noir 2003 Selección, valle de Casablanca; Chardonnay 2003 Reserve, valle de Casablanca; Syrah 2003 Selección, valle de Loncomilla; Merlot 2004 Classic, valle de Loncomilla.
El cabernet: de nariz fresca y complejidad frutal, con notas frescas de frutos rojos y salvia, elegantes y finas; boca aterciopelada y suave, con una fruta ensamblada con la madera; fácil de beber. Interesante y de una complejidad sin laberintos.
El pinot, con un color intenso que habla de bastante extracción, una fresca nariz de frutos rojos, pero un frescor goloso. Boca madura pero, igual que en nariz, fresca, con una acidez ligeramente punzante. Rico final de cherries. El chardonnay, con una nariz alegremente expresiva para la variedad, con mucho membrillo y algo de piña madura, de vainilla y coco y un despiadado cuerpo glicérico, vibrante. El syrah, muy maquillado. Nariz avainillada, boca golosa y con notas de frutos secos, sabores nogados, especias dulces que no tienen desenlace, sólo un camino plano. Y el merlot, una artillería de notas verdes, desde hojas de zarzamora y parra hasta pimentón y toda esa lata piracínica. Hay algo de fruta fresca, de chispa, pero sin madurez.
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