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24/11/2005

CÓCTELES DE VERANO

Si sé. Todavía es primavera –aunque no lo parezca–. Pero a propósito de que la próxima semana nos tiramos como miembro del jurado en el concurso de bartenders organizado por Havana Club, les paso algunas recetas veraniegas a base de este destilado de caña. Comentarios en vivo este JUEVES por el programa Sandía, de Radio Concierto. 13.30 horas por la 88.5.
http://www.lasandiaconmaspepas.blogspot.com/

Para chicas: LA VIDA EN ROSA
Ingredientes:
1 medida de ron blanco
1 y 1/2 medidas de leche
1 y 1/2 medidas de zumo de frutilla

Preparación:
Verter los ingredientes en la coctelera con hielo picado. Agitar enérgicamente –sí, Tomás, como en el City Hall de Barcelona hace unos meses– y colar sobre una copa de cóctel con cubitos de hielo. Decorar con láminas de frutilla y hojitas de menta.

Para refrescarse: RUM COLLINS
Este suena algo extraño pero funciona. Además, disipa la caña y el mal aliento. Dicen.
Ingredientes:
2 medidas de ron añejo
zumo de un limón mediano
Una cucharadita de azúcar
Soda

Preparación:
Verter todos los ingredientes en la coctelera con hielo, excepto la soda.
Agitar bien y colar sobre un vaso alto. Agregar cubos de hielo y completar con soda. Decorar con una cereza, una rodaja de pepino y un trozo de apio. Y no se confundan. La ensalada viene aparte.

Un clásico: EL PRESIDENTE
Ingredientes:
1 y 1/2 medidas de ron blanco.
1/4 de medida de zumo de naranja.
1/4 de medida de granadina.

Preparación:
Unir todos los ingredientes en la coctelera con hielo entero.
Agitar bien y colar sobre una copa de cóctel.
Decorar con una rodaja de limón. Y beber con moderación, porque pasa como agüita.

Para el atardecer: EL MARACAIBO

Ingredientes:
1 medida de ron blanco
1 medida de gin (ojalá Tanqueray o Bombay Sapphire)
1 medida de zumo de piña


Preparación:
Verter todos los ingredientes en la coctelera con hielo entero.
Agitar bien y colar sobre una copa de cóctel. Decorar con una cereza. Más simple imposible.

El favorito de los gringos: PLANTER´S PUNCH
Este se parece al Pisco Punch que hacen en California. De hecho, se puede reemplazar, en este caso, el ron blanco por un pisco chileno añejo.

Ingredientes:
2 medidas de ron blanco
1 medida de zumo de lima o limón de pica
1 cucharadita de granadina
1 toque de angostura
Soda

Preparación:
LLenar hasta la mitad el vaso mezclador con hielo.
Verter todos los ingredientes excepto la soda y mezclar suavemente.
Servir –“si es que se va a servirse”– dentro de una piña ahuecada o en vaso alto.
Completar con soda. Decorar a gusto o disgusto.

21/11/2005

Catar, catar

 

 

 

 

 

 

Catar, catar

 

Por Daniel Greve

Una vez tuve que catar 54 vinos en un día. Eran muestras de vinos blancos –cosa que resultaba, al menos, ligeramente amigable para las encías y las neuronas–, pero no dejaba de asustarme esa imagen casi dramática de una mesa llena de botellas numeradas y cubiertas –para poder hacerlo a ciegas, con total autonomía– como si fuese un catálogo de artillería pesada. Quizás lo era. Caté algunos con un amigo sommelier. Se rindió en la mitad. La otra parte, sólo por la curiosidad de comparar apreciaciones, la caté con un amigo aficionado, que también se fatigó antes de tiempo, por cierto. Ante tanta capitulación junta, se veía que era una guerra declarada, una trinchera en la que, claramente, era el único residente. Y es cierto. Esto de catar, que despierta la curiosidad de tanta gente hoy en día, resulta agotador en ciertos grados, y sólo el millaje acumulado, sólo las horas de vuelo y los registros de ellas, nos preparan para el largo aliento.

 

Hoy hay catas de todo. De vinos, de cervezas, de aceites. De destilados, habanos, jamones, quesos, tés y cafés. Y cuando lo hacemos, con cualquiera de ellos, estamos en la hora de la verdad. Caemos en este mundo paralelo, donde todos los sentidos se estremecen. Exploramos, analizamos, hurgamos en los recuerdos, comparamos, desciframos. Nos enteramos de nuestros gustos y disgustos, del estilo de productos que preferimos, de nuestra cercanía con la verdadera calidad, de lo amplio que es el mundo de los sabores y aromas. Y para ello, para abordar toda esta nueva información desde el ángulo correcto, no hay recetas. Sólo tenemos que ser honestos. Saber decir sí. Saber decir no.

 

Si me piden consejos para catar cualquier tipo de cosa, en vista de que es una carretera empinada donde sólo vale tomar el vuelo suficiente, pienso que lo primero es estar en el lugar adecuado. Ojalá silencioso, bien iluminado. Tiene que haber agua, para limpiar las papilas de vez en cuando. Debe estar libre de olores y otros estímulos. Y, lo más importante, el catador no puede fumar, beber café u otros elementos agresivos, antes o durante la cata, como tampoco perfumarse, porque genera interferencias con lo que tenemos en frente. Si uno tiene un poco de hambre, tanto mejor. El cuerpo estará más receptivo que nunca.

 

Catar es un acto de auto conocimiento. Frente a la cata, como frente a un espejo, se refleja nuestro verdadero gusto por las cosas, nuestra sensibilidad más pura hacia la comida y la bebida. Y, como en todo experimento de íntima interacción, a través de ella descubrimos nuestra más profunda verdad.

12/11/2005

Mi terraza favorita

Zanzíbar
(Borderío, local 6; F: 2180118)

 

En la terraza del Zanzíbar hay un pacto con Dios. El sol se pone cada tarde con sus colores más impresionantes; al lado opuesto, la cordillera se despide, aún blanca y omnipresente. Por el costado, sobre el río que por las tardes se mimetiza con el entorno y pierde su mala fama, aterrizan, suaves y gentiles, los planeadores del club vecino. Todo parece sincronizado en virtud de tener la mejor vista posible. Y todo sucede ahora, justo que esta terraza con capacidad para 60 personas sentadas y 120 de pie acaba de inaugurar su temporada sensible. Las preparaciones son las mismas de siempre: cocina del mundo, con énfasis en la asiática y con un amor platónico hacia la marroquí. Y aunque la carta del restaurante y la de su terraza –que goza de independencia– son iguales, en este segundo espacio hay primicias. Además de contemplar platos como el Tahine de Cordero, con ciruelas, azafrán y un toque de sésamo y almendras, y tragos como el Zanzíbar –vodka, limón de pica y menta– o el Guanabana Sour –jugo de guanabana y pisco sour–, la parrilla que funciona aquí arriba tiene su propio ritmo. Y de ella salen preparaciones como las Chuletas de cordero grilladas con risotto de quínoa, el actual orgullo del lugar. O quizás su nueva bendición. Porque ya lo dijimos: las terrazas están abiertas a nuestros paladares. Y a nuestros más intensos deseos de levitación gastronómica.

¿Cuál es tu terraza favorita?

03/11/2005

FOTOBLOG >>> Lo que nadie vio ni verá

Algunas fotos íntimas de las grabaciones de CoBe.

Todas disponibles en:

http://cobe.blogspirit.com

Sugerencias, insultos y abrazos en la web de la productora YDEA:

http://www.ydea.cl

 

02/11/2005

EL PLATO DE TU VIDA

Estaba pensando, al azar; ¿cuál es el plato de mi vida? ¿El que más recuerdo, aquel que me estremeció o el que, por alguna casualidad, vino a caer en el momento justo, en el instante conmovedor, transformándose por defecto -en realidad, por virtud- en el mejor de los mejores? En mi caso, que debo comer en más de 200 restaurantes diferentes cada áño, debe ser injusto poner la situación por sobre el elemento. Por mucho que cueste. Porque puedo poner tanto a El Bulli por su Leche Eléctrica como al Colo-Colo por su Plateada. Quiero oír historias. Eso. Que me cuenten cuentos, fábulas. Que me reciten sus odas personales, que saquen la imagen sepia y la transformen en palabras. Aquí y ahora. A hacer memoria.

El vodka que viene [RESUMEN]

De lo publicado en revista Qué Pasa, un extracto de lo que está pasando en Chile con el vodka Premium. Aprovecho de soplar que también va a estar, luego, el polaco Belvedere. Lo trae Diageo para Chile. 
 

El vodka, esa agua vital cuya edad supera los siete siglos, está pasando por días de reedición, por una segunda juventud. Después de los ejemplares aromatizados y saborizados que hace no mucho lanzaron las marcas más importantes, hoy la nueva frecuencia busca revelar mayor pureza y sofisticación. Tres vodkas súper premium aterrizan en Chile. Vayan por ellos. Por Daniel Greve.

El vodka se está reinventando, todos somos testigos. Ya no sólo se trata de esa bebida sutil, transparente y cristalina que los monjes medievales llamaron aqua vitae en el siglo XIV. Aromas a vainilla, durazno, limón, mandarina y cereza se integraron como el gran nuevo elemento, dándoles –en muchos casos– una nueva dimensión de sabor a un producto ajeno en principio a toda frutosidad y distinguido en el grueso por sus sutilezas. Tampoco su procedencia se quedó únicamente en Europa Oriental. Si bien su libreta de nacimiento revela a Polonia como la cuna, hoy los mejores vodkas del mundo también vienen de otros países, como Francia o Finlandia. Pero hay más: hoy se abre una nueva categoría premium. Y Chile la está recibiendo con los brazos abiertos.
Llegaron suecos, franceses, rusos, polacos e incluso se reestrenó un vodka embotellado en Chile. Todo indica que se abren nuevos océanos para el vodka. Aquí, los tres más refinados que entran al mercado.

Level (Suecia)
De los creadores de Absolut llega a Chile su alter ego, Level, un vodka sueco elaborado con dos destilaciones diferenciadas: la primera, para darle el tono sedoso y profundo; la segunda, para darle personalidad, sabor y carácter. Éste es un destilado que busca balance entre sus componentes, por lo que la campaña mundial se basó en imágenes de la particular botella haciendo acrobacia. “Cuando todo está balanceado, el mundo es un lugar mejor”, reza una de ellas.

Grey Goose (Francia)
Cinco destilaciones hacen que Grey Goose sea uno de los más puros, finos y trabajados del mundo, lo que se suma a su particular condición de origen: se elabora en Cognac,  con trigos franceses cuidadosamente seleccionados. Esta zona ancestral de producción de destilados, reconocida por su particular clima y sus coñac, es también el lugar donde se deslizan las aguas que caen del Genté de la Champaña, las que se purifican naturalmente gracias a su roce con la caliza que compone el macizo de la montaña. Nada menor, si se considera que un vodka como éste, de 40 grados de volumen, construye su sesenta por ciento restante de agua. Y Grey Goose, que fue elaborado para el paladar estadounidense, más inclinado hacia los destilados suaves, usa la misma fuente de aguas reconocidas a nivel mundial, como Perrier y Evian.

Stolichnaya Elit (Rusia)
Hay una reinvención. Aún más dramática. Stolichnaya, el vodka ruso más vendido en el mundo, siguió la dinámica del mercado lanzando Elit, el primer vodka de lujo de la compañía. Y lo hizo basándose en una antigua receta rusa, esta vez mejorada con un moderno sistema de filtrado por congelamiento que simula un método rudimentario de purificación usado otrora por los zares rusos. Este nuevo producto, hecho con granos seleccionados, está evaluado por la crítica extranjera como “una verdadera rareza”. En cuanto a las ocasiones de consumo, sus creadores advierten, de forma categórica, que “sólo puede beberse muy frío, con hielo, o mezclado con ingredientes premium. Nada de jugos de frutas u otros elementos dulces que enmascaren la calidad superior de este vodka”. La orden ya está sobre la mesa. Sólo hay que obedecer. Con moderación y ganas de enfriarse por dentro.

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